La figura perfecta


Con el paso de los años, las siluetas han cambiado mucho; cada década encuentra su forma e identidad. En mi opinión, todo va de la mano con la forma en que la mujer fue encontrando su propia voz, su libertad. Y, aunque sigamos habitando un mundo donde la mayoría de los diseñadores son hombres, no cabe duda de que en la moda nosotras llevamos la delantera.

Si bien en los años 20 se llevaba la cadera baja, no podemos negar que la silueta que ha reinado y seguirá reinando es la de “reloj de arena”: parte superior e inferior del cuerpo proporcionado, hombros en línea con la cadera, cintura y busto definidos, glúteos torneados.

Durante años he compartido mi secreto con las mujeres que me dicen que todo me luce bien: la silueta. Aunque en apariencia tener esa figura es una ventaja, no significa que solo con ella se puede disfrutar del buen vestir.

Cada mujer es diferente; cada cuerpo es diferente. Es tan sencillo como el dicho “no le pidas peras al olmo”.

Si tu complexión es ancha de espalda (triángulo invertido), encárgate de dotar de volumen a tu parte baja, a crear tus caderas. Si no tienes curvas y tu cuerpo es como una “columna”, ¡disfrútalo y atrévete! Puedes arriesgarte con todo si trazas un punto medio en tu cuerpo, creando tu cintura. Si tu forma es más como un óvalo, juega con la ilusión óptica: recurre a las líneas y cortes en la ropa para crear secciones en tu figura, siempre con atención en la cintura.

Recuerda siempre tener en cuenta el reloj de arena. Busca una proporción entre tu parte superior e inferior, hombros y caderas sincronizadas y una cintura marcada. Si te faltan hombros, ¿qué tal mangas amplias u hombreras, olanes o aplicados? Si eres angosta de caderas, ¿por qué no un vestido con el corte justo en la cintura para acentuarla?, ¿o cortes línea A, faldas circulares, pantalones a la cadera? Como en el resto de la vida, un buen look es cuestión de balance.

Si te cuesta trabajo identificar tu cuerpo, enfrenta al espejo de manera honesta y analízalo. Luego, toma ejemplos de gente famosa y observa su manera de vestir, de jugar con las líneas y las texturas; descubre cómo lucen bien sin tener la “figura perfecta”. Es cosa de encontrar tu inspiración de cabecera.

Lo importante es hallar la manera correcta de vestir TU cuerpo y entender que todas somos diferentes, que una columna jamás será óvalo, aun sin pensar en el peso o la grasa. No se trata de estar gorda, flaca o tener el cuerpo perfecto; se trata de amar nuestras diferencias y sentirnos cómodas y bellas a la hora de salir a conquistar el mundo. ¡YAY!

XO,
Mariana Tristán

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